Antes de entrar más a fondo con el tema, concertemos en que, contrariamente a la visión aterradora de muchos latinoamericanos, según la cual la globalización está aumentando la pobreza, lo que está ocurriendo a nivel mundial es precisamente lo contrario.
La pobreza en el mundo si bien continúa a niveles intolerables ha caído dramáticamente en los últimos años en todos lados, menos en América latina.
La globalización, lejos de aumentar el porcentaje de pobres en el mundo, ha ayudado a reducirlo drásticamente; tan sólo en los últimos veinte años, el porcentaje de gente que vive en extrema pobreza en todo el mundo con menos de 1 dólar diario cayó del 40 al 21 por ciento. Y la pobreza genérica el número de gente que vive con menos de 2 dólares por día a nivel mundial ha caído también. De manera que en general, el mundo está avanzando, aunque no tan rápidamente como muchos quisiéramos.
Pero lamentablemente para los latinoamericanos, casi toda la reducción de la pobreza se está dando en China, India, Taiwan, Singapur, Vietnam y los demás países del Este y Sur asiático, donde vive la mayor parte de la población mundial. ¿Por qué les va mejor a los asiáticos que a los latinoamericanos?
Cuando les comenté a varios amigos dedicados al análisis político en América latina que estaba escribiendo este blog, tratando de comparar el desarrollo de Latinoamérica con el de otras regiones del mundo, muchos me dijeron que estaba perdiendo el tiempo. Era un ejercicio inútil, decían, porque partía de la premisa falsa de que hay grupos de poder en la región que quieren cambiar las cosas.
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